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Vista de la Grande Plage de Biarritz desde el faro

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Excursiones al País Vasco Francés desde San Sebastián

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La frontera está a veinte minutos en coche. Al otro lado empieza un País Vasco con otra estética: entramados de madera roja sobre fachadas blancas, pueblos ordenados y una costa que cambia de carácter según bajas hacia Bayona. Se llega, se ve y se vuelve el mismo día sin agobios.

Estas son las cinco salidas que más recomendamos a quienes se alojan con nosotros: qué ver y cómo llegar en coche, tren o autobús. Desde el Paseo de Francia se sale a la autopista hacia Irún en pocos minutos, sin cruzar el centro, así que el día cunde. Si aún estáis decidiendo zona, lo contamos en dónde alojarse en San Sebastián.

Puerto de Saint-Jean-de-Luz en el País Vasco Francés

Saint-Jean-de-Luz, la más fácil

Es la primera parada natural del otro lado y la que mejor funciona si solo vas a cruzar una vez. Una bahía cerrada, un puerto pesquero en activo y un casco urbano que se recorre andando en una mañana.

El puerto es el centro de todo: casas de armadores con las fachadas pintadas de rojo, barcos amarrados y el muelle para pasear. La iglesia de Saint-Jean-Baptiste, donde se casaron Luis XIV y María Teresa de Austria en 1660, tiene galerías de madera y un retablo dorado que sorprende por dentro; la entrada es gratuita. La calle Gambetta es la arteria comercial, con lino vasco y alpargatas. Y la playa, protegida por diques, es de las pocas de la zona donde el mar entra manso: buena para familias.

Cómo llegar. En coche, AP-8 hasta Irún y A-63 en Francia: entre 25 y 30 minutos. En tren, Euskotren hasta Hendaya y TER francés hasta Saint-Jean-de-Luz, unos 45 minutos con el trasbordo. En autobús hay líneas transfronterizas que tardan alrededor de una hora.

Biarritz, la costa elegante

Biarritz es la ciudad balneario del siglo XIX convertida en capital europea del surf. Se ve bien en medio día y combina paseo, arquitectura y mercado.

El Rocher de la Vierge, la roca unida a tierra por una pasarela metálica salida del taller de Eiffel, es el mirador obligado de la costa. Les Halles, el mercado municipal, abre todas las mañanas y es el mejor sitio para ver el producto del suroeste francés: quesos, pescado, pimiento de Espelette, vino de Irouléguy. La Grande Plage, con el casino art déco al fondo, sirve para pasear; para bañarse, la Côte des Basques, al sur, es más agradecida, aunque es playa de olas y no siempre está apta para todos.

Cómo llegar. En coche, unos 35 minutos por la A-8 y la A-63. Hay línea directa de autobús desde la estación de San Sebastián, en torno a una hora. Aparcar en el centro en verano es caro y complicado: mejor dejar el coche en los barrios residenciales del sur y subir andando.

Bayona, la capital del País Vasco Francés

Bayona es ciudad, no pueblo, y se nota. Tiene catedral gótica del siglo XIII con claustro, reconocida por la UNESCO dentro del Camino de Santiago, y dos cascos históricos separados por el río Nive: Grand Bayonne, con las calles comerciales, y Petit Bayonne, más joven y con vida cultural.

La ciudad fue la puerta de entrada del chocolate a Francia en el siglo XVII, de la mano de artesanos judíos sefardíes que huían de la península. Esa herencia sigue viva en las chocolaterías históricas de la calle Port Neuf.

Cómo llegar. Coche por la A-63, unos 45 minutos, con aparcamientos subterráneos en el centro. Autobús directo desde San Sebastián, entre una hora y dos según paradas. Bayona y Biarritz están a un cuarto de hora la una de la otra: se pueden juntar en un mismo día, la catedral por la mañana y la costa por la tarde.

Fachadas con pimientos de Espelette secándose al sol

Espelette, el pueblo de los pimientos

Espelette es pequeño y se ve en dos horas, pero deja imagen. Las fachadas blancas con entramado rojo se cubren de ristras de pimientos puestos a secar de septiembre a noviembre; fuera de esa temporada, muchas casas las mantienen colgadas.

Además de las fachadas están la iglesia de Saint-Étienne, del siglo XVI, que fue también fortaleza, y el castillo medieval de los barones de Ezpeleta, visible desde fuera. En el centro hay un espacio de interpretación dedicado al pimiento con denominación de origen. Los miércoles por la mañana se monta mercado de productores: es el momento más vivo de la semana y el mejor para llevarse pimiento en polvo, queso de oveja o jamón de Bayona.

Cómo llegar. Aquí el coche es prácticamente la única opción: A-8 hasta Irún y D-918 hacia el interior, unos 40 minutos. No hay autobús directo desde San Sebastián. Si no conducís, la alternativa son las excursiones organizadas de día completo que recorren varios pueblos del interior.

El último fin de semana de octubre se celebra la fiesta del pimiento, con mercado, danzas y deporte rural. El pueblo se llena, conviene madrugar.

Tren cremallera de La Rhune subiendo a la cumbre

La Rhune, la montaña de la frontera

La Rhune, Larrun en euskera, marca la raya entre los dos lados a 905 metros. Desde arriba se ven el Cantábrico, los Pirineos y el interior francés; en días limpios, la costa se estira mucho más allá.

El Petit Train de La Rhune, un tren de cremallera de madera en servicio desde 1924, sube desde el Col de Saint-Ignace, junto al pueblo de Sare. El trayecto dura unos 35 minutos por sentido y conviene contar con una hora y media arriba. Las tarifas rondan los 19,50 euros para adultos y 12,50 para niños de 4 a 12 años, con forfait familiar fuera de julio y agosto. La temporada va de finales de marzo a primeros de noviembre y en verano se agota: hay que reservar en la web oficial, rhune.com.

También se sube andando desde Sare o desde el mismo collado, entre hora y media y dos horas y media según la ruta. Una fórmula que funciona bien es subir a pie y bajar en tren. Alrededor quedan Sare, con sus cuevas prehistóricas, y Ainhoa.

Cómo llegar. Coche hasta el Col de Saint-Ignace por Ascain, unos 45 minutos, con aparcamiento gratuito en la base.

Cómo repartir los días

Si tenéis varias jornadas, lo más cómodo es agrupar: Saint-Jean-de-Luz con Biarritz un día, Bayona con Biarritz otro, y Espelette con La Rhune, Sare y Ainhoa un tercero. Mayo, junio y septiembre son los mejores meses: la costa francesa se llena en julio y agosto, y en pleno invierno La Rhune puede cerrar por nieve.

Llevad el DNI o el pasaporte en vigor. No hay control fronterizo permanente, pero sí controles aleatorios. La moneda es la misma a los dos lados, aunque en mercados y pueblos pequeños viene bien algo de efectivo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ir al País Vasco Francés sin coche?
A Saint-Jean-de-Luz, Biarritz, Bayona y Hendaya, sí: hay tren y autobús. Espelette y La Rhune quedan fuera de la red y requieren coche o excursión organizada.

¿Cuánto se tarda desde el barrio de Gros?
Desde el Paseo de Francia se accede a la autopista hacia Irún en unos cinco minutos, sin atravesar el centro. Súmale entre 25 y 45 minutos según el destino.

¿Hace falta cambiar dinero?
No. Se paga en euros a los dos lados de la frontera y las tarjetas funcionan con normalidad.

¿Cuál es la mejor excursión con niños?
Saint-Jean-de-Luz, por su playa protegida y su casco llano, y el tren de La Rhune.

¿Y si vamos con movilidad reducida?
Saint-Jean-de-Luz y Biarritz son bastante llanos en su parte central. Espelette y Sare tienen cuestas y adoquín. En nuestro caso, salir en coche desde el propio portal ayuda: el apartamento tiene acceso sin barreras y ascensor.

Escrito por quienes cuidan del apartamento

Vivimos aquí y recibimos huéspedes en Beduria A desde hace años. Contamos la ciudad como se la contaríamos a un amigo que viene a quedarse.

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