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Olas rompiendo contra el Paseo Nuevo de San Sebastián en invierno

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San Sebastián en invierno: cómo es la ciudad fuera de temporada

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De noviembre a marzo, San Sebastián se queda para quien vive aquí. Las terrazas se recogen, los paseos se vacían y la ciudad recupera un ritmo que en agosto es imposible. Si te estás planteando venir fuera de temporada, esto es lo que te vas a encontrar, contado sin adornos por quienes vivimos en el barrio de Gros todo el año.

No te vamos a decir que no llueve, porque llueve. Lo que sí te decimos es que el invierno donostiarra tiene cosas que el verano no tiene: la temporada de sidrerías, la Tamborrada, los museos sin cola y el mar bravo golpeando el Paseo Nuevo. Es otra ciudad, y a mucha gente le gusta más.

Qué tiempo hace de verdad

La media invernal se mueve entre 5 y 13 grados. No es frío del que corta, pero la humedad lo amplifica y el viento de mar lo termina de rematar. Noviembre y diciembre son los meses más lluviosos del año.

Lo habitual no es un día entero de lluvia, sino chubascos que van y vienen, y el xirimiri: esa llovizna fina y constante que aquí nadie considera motivo para cambiar de planes. Trae chubascos con capucha y calzado impermeable; el paraguas, en el Paseo Nuevo con viento, dura lo que dura.

Si vienes en enero, mete un jersey de más. Y aunque el sol salga, el agua del Cantábrico está fría: la Zurriola en invierno es para pasear y para mirar, salvo que traigas neopreno.

Interior de una sidrería de Astigarraga durante la temporada de txotx

La temporada de sidrerías

De mediados de enero a abril abren las sidrerías de los alrededores. Astigarraga, a unos diez minutos en coche, concentra la mayoría, y es una de las razones de peso para venir en estos meses.

El ritual es siempre el mismo: menú fijo compartido —tortilla de bacalao, chuletón a la brasa, queso con nueces y membrillo— y sidra que se sirve directamente de la kupela cuando alguien grita "txotx". No hay mesas para dos: se come de pie o en tablones largos, y se va y se vuelve de la kupela tantas veces como haga falta. Se reserva con antelación y se va en taxi o en transporte público, por razones evidentes.

Si quieres el detalle de cómo funciona una sidrería por dentro, lo contamos entero en nuestra guía de sidrerías.

Museos y planes de interior

El invierno es la mejor época para los museos, sencillamente porque no hay nadie. El Museo San Telmo, en un antiguo convento dominico de la Parte Vieja, recorre la historia y la cultura vasca; en horario de invierno (1 de noviembre a 31 de marzo) abre de martes a domingo, de 10:00 a 19:00, y es gratuito los martes y para menores de 25 años.

Tabakalera, la antigua fábrica de tabacos convertida en centro de cultura contemporánea, tiene entrada libre, exposiciones que rotan y una azotea con vistas. Está a unos diez minutos andando desde nuestro apartamento en el Paseo de Francia. El Aquarium, junto al puerto, funciona muy bien con niños y en invierno se recorre sin agobios.

También hay cine en versión original todo el año, con ciclos y retrospectivas que se concentran justo en los meses fríos. Si te toca un día de lluvia cerrada, tenemos una lista más larga de planes de interior en el blog.

Plaza de la Constitución de San Sebastián en un día de invierno

Las fiestas de invierno

El calendario donostiarra se concentra en estos meses, y no por casualidad.

  • Santo Tomás, el 21 de diciembre. La ciudad se convierte en un mercado rural: puestos de queso, miel, txistorra y sidra ocupan la Plaza de la Constitución y las calles del centro. Se come bocadillo de txistorra de pie, en la calle, con toda la ciudad haciendo lo mismo.
  • Tamborrada, el 20 de enero. El día grande. Veinticuatro horas de tambores y barriles recorriendo todos los barrios, desde la izada de bandera a medianoche hasta la arriada del día siguiente. Le hemos dedicado una guía entera: la Tamborrada de 2027.
  • Caldereros y Carnavales, en febrero. Los caldereros abren la temporada el primer sábado de febrero con un desfile ruidoso que anuncia el Carnaval. Las fechas del Carnaval varían cada año porque dependen de la Cuaresma.

Paseos con el mar de invierno

Cuando entra mar de fondo, las olas rompen contra el Paseo Nuevo y suben metros por encima del muro. Los donostiarras salimos expresamente a verlo, con la precaución que pide el sitio: nunca desde el borde y nunca con temporal declarado. Desde Gros se llega en unos quince minutos andando cruzando el puente del Kursaal.

El funicular de Igueldo sigue subiendo en invierno, con horario reducido, y las vistas de la bahía con nubes bajas y mar revuelto no se parecen en nada a la postal de agosto. Y desde el final de la playa de la Zurriola arranca la subida al monte Ulia, un paseo costero de unas dos horas ida y vuelta hasta el faro.

El más fácil de todos lo tienes a pie de casa: el paseo fluvial del Urumea, llano, ancho y con la luz baja de la tarde reflejándose en las fachadas de la Belle Époque. Es el que más hacemos nosotros.

Cómo se vive la ciudad en invierno

La ventaja práctica es evidente: alojamiento más barato, museos sin cola y barras de pintxos en las que se entra sin esperar. La ciudad es llana, compacta y se recorre andando; los autobuses urbanos son accesibles y funcionan bien también en enero, así que la lluvia nunca deja a nadie encerrado.

La cultura del pintxo, además, es más agradable en frío: se entra, se pide un par de cosas, se sale y se sigue en la barra siguiente. En invierno eso se puede hacer con calma, que en verano es justo lo que no se puede.

Si te estás planteando el barrio, en Gros tienes playa, río y Parte Vieja a diez minutos, y es donde está nuestro apartamento: dos dormitorios, dos baños adaptados y ventanales grandes, que en los días grises se agradecen más de lo que parece.

Preguntas frecuentes

¿Qué temperatura hace en San Sebastián en invierno?
Entre 5 y 13 grados de media. La humedad y el viento hacen que se sienta más frío de lo que marca el termómetro, así que mejor varias capas y una prenda impermeable.

¿Llueve mucho?
Sí, sobre todo en noviembre y diciembre. Pero rara vez llueve el día entero: lo normal son chubascos intermitentes y xirimiri. Nadie de aquí cancela planes por eso.

¿Merece la pena venir fuera de temporada?
Si buscas playa y sol, no. Si buscas la ciudad sin colas, la temporada de sidrerías, la Tamborrada y precios más bajos, es la mejor época del año.

¿Se puede uno bañar en invierno?
En la Zurriola hay surfistas todo el año, siempre con neopreno. Para bañarse sin más, el agua está demasiado fría de noviembre a abril.

Escrito por quienes cuidan del apartamento

Vivimos aquí y recibimos huéspedes en Beduria A desde hace años. Contamos la ciudad como se la contaríamos a un amigo que viene a quedarse.

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